Autismo y Paracetamol – Carta al director de «El ciudadano»

Señor Director:

En los últimos días se ha discutido públicamente la supuesta relación entre el uso de paracetamol (también conocido como acetaminofén) durante el embarazo y el desarrollo de autismo en la descendencia. Como persona autista y profesional de la salud – trabajadora en el área científica y de salud pública – me veo en la necesidad de expresar mi preocupación por cómo se está transmitiendo esta información a la ciudadanía.

La investigación científica más reciente a la fecha (revisión sistemática publicada en agosto de 2025**) ha encontrado una asociación estadística entre el uso prenatal de paracetamol y ciertos “trastornos del neurodesarrollo” (TND), entre ellos el autismo. Sin embargo, los autores señalan con claridad que no hay una causalidad definitiva. De hecho, en las conclusiones invitan a abordar la asociación con cautela y, lejos de demonizar el paracetamol, declaran: “Recomendamos el uso prudente de acetaminofén (dosis mínima efectiva, duración mínima) bajo supervisión médica, adaptada a la evaluación individual de riesgos y beneficios, en lugar de una limitación general.”

El autismo y los TND son un campo de estudio complejo, donde confluyen múltiples factores biológicos, sociales y ambientales, atravesados además por dimensiones estructurales (políticas y de género), por lo que los sesgos y variables de confusión son difíciles de controlar en los estudios científicos.

El problema no radica en la investigación, que es necesaria, sino en la interpretación selectiva que algunos difunden, transformando una asociación estadística en una sentencia causal. Detrás de este alarmismo se esconde, muchas veces, un pensamiento eugenésico que transmite el mensaje implícito: “no tomes paracetamol para que no tengas un hijo autista”, como si ser autista fuera una maldición. Ese es el verdadero riesgo: reforzar estigmas y discriminaciones contra un neurotipo que, lejos de ser un error biológico, forma parte de la diversidad humana.

Quienes somos autistas sabemos que el mayor desafío no está en nuestra condición, sino en las barreras sociales y estructurales que nos impone una sociedad que patologiza la diferencia. Necesitamos más investigación, sí, pero con fines éticos: para comprender y acompañar, no para justificar exclusiones ni alimentar prejuicios.

La ciencia es dinámica y debe ser crítica. Por eso es importante recordar que evidencia no equivale automáticamente a verdad universal, y menos aún a recetas de prevención de la diversidad. Lo que necesitamos no es temor al autismo, sino respeto a la dignidad y a la diferencia humana.

Atentamente,

Carmina Alfaro-Chat
Adulta autista y profesional de salud.


** Prada, D., Ritz, B., Bauer, A.Z. et al. Evaluation of the evidence on acetaminophen use and neurodevelopmental disorders using the Navigation Guide methodology. Environ Health 24, 56 (2025). https://doi.org/10.1186/s12940-025-01208-0

Carta publicada en elciudadano.com: https://www.elciudadano.com/cartas-ciudadanas/lo-que-necesitamos-no-es-temor-al-autismo-sino-respeto-a-la-dignidad-y-a-la-diferencia-humana/09/27/

OLVIDAR ES UNA CONTRADICCIÓN HASTA BIOLÓGICA (y argumento científicamente por qué)

Reinalda PereiraDesde hace varios años (casi) cada 11/9 y cada 1/10 me encargo de revivir la memoria de Reinalda Pereira. Para mí, sobran motivos: mujer, trabajadora de la salud, dirigenta social, ser humano a quien vulneraron derechos fundamentales.
Reinalda Pereira tenía 29 años y 5 meses de embarazo al momento de su detención. Su desaparición es también parte del “caso de los 13”. Se desempeñaba como Tecnóloga Médica en el Hospital Sótero del Rio, era dirigenta gremial del mismo recinto y militante del partido comunista. Su esposo y madre fallecieron sin saber jamás de su paradero.

Así como Reinalda, tantes otres, son símbolos de lucha y compromiso, ejemplos de convicción y consecuencia. No podemos permitir que, además de ya haberlos hecho desaparecer, los borren de nuestras memorias.

La memoria es inherente a la fisiología de cualquier ser vivo. La memoria es casi un hecho instintivo, nos permite aprender (en base a la experiencia), sobrevivir y por supuesto, tomar decisiones, ergo, hacernos cargo de nuestros actos basándonos en saberes previos. Esta descripción básica del quehacer humano se traslada a múltiples contextos y la historia no es la excepción. La memoria histórica nos permite analizar, cuestionar y aprender tanto, de aquellas narrativas oficiales reproducidas en libros y documentales, como esas transmitidas en la intimidad, en la territorialidad ancestral o en condiciones de censura y silencio lacerante.

Si permitimos que nos borren la memoria dejamos pasivamente que nos acallen, que nos engañen, que decidan por nosotros(as). Es decir, les estamos haciendo el trabajo fácil, a aquellos que históricamente nos pisotean, de asumirnos ignorantes e incompetentes para tomar las riendas de nuestra autonomía (autodeterminación) individual y colectiva. Flaco favor le hacemos al modelo patriarcal-capitalista al no formarnos como seres críticos y proactivos en pro del bien común.  Seres que no cuestionan, no conocen (desinformados), desconocen (niegan), consumen (clientes) y producen (esclavos asalariados) son el prototipo perfecto de persona alienable, y dependiente. Reproductores del paternalismo machista intrínseco del estado capitalista, donde no se cuestiona sino, solo se le exige al padre estado que nos salve.

De nada nos sirve la tecnología y la información al alcance de la mano (literal) si no somos capaces ni de googlear para contrastar y cuestionar la información que nos llega de manera crítica o, como mínimo, de manera coherente al nivel de formación académica que poseemos (sí, profesionales técnicos y universitarios, de nosotres hablo).

Años de neoliberalismo instalado en Latinoamérica no solo nos ha llevado al exterminio de pueblos originarios (genocidio) y nuestra madre naturaleza (extractivismo), también ha ido diluyendo el espíritu de lucha de las nuevas generaciones a cambio de la ilusión de la inmediatez y la era digital.
pilares de la dictadura
No olvidar que tantos derechos y “beneficios” que hoy gozamos son producto de personas que hasta dieron sus vidas por ello. Si no es por el sindicalismo obrero, por ejemplo, en Chile seguiríamos sin seguridad social, nuestro sistema de salud no habría evolucionado a lo que fue hasta la pre-dictadura (cuando no habían isapres), y las jornadas laborales aún serían las de la época colonial. Si no es por los movimientos de mujeres, no se habría conseguido igualdad ante la ley ni menos podríamos haber llegado a legalizar las 3 causales del aborto… y así podría seguir con cientos de ejemplos más.

Ante la solicitud de ciertos personajes y sectores políticos de “dejar el pasado atrás”, “mirar hacia el futuro”,” no quedarse pegados” … [inserte eufemismo negacionista] yo me pregunto “¿Serán aquellos seres indolentes capaces de dimensionar los alcances de las atrocidades cometidas e impacto de aquellas vivencias tanto en quienes las sufrieron (y vivieron para contarlo) como en su descendencia y la sociedad?” y me respondo sola “NO”.  Ya hay casi 30 años de evidencia (si contamos desde el “retorno a la democracia”) de que no es así. Entonces ¿qué nos queda?, seguir en la tarea de mantener la memoria viva, educarnos, instruirnos y organizarnos; puesto que no solo hay motivos afectivos y sociológicos para negarnos a olvidar. Hay motivos que resuenan y vienen con nosotres desde antes de ser concebidos, y es que todo aquello que vivieron nuestras familias se nos ha traspasado, no solo como miedo, ira y patrones conductuales de represión emocional que, podemos intuir aprendimos en base a la observación e interacción con los cercanos, sino que también es posible que esa huella se nos haya traspasado mediante los genes.
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Varios de nosotres tenemos familiares que por lo bajo vivieron episodios traumáticos de allanamiento de morada, quema de pertenencias, secuestros, tortura, etc. Líneas recientes de investigación en torno al estrés postraumático (PTSD) y epigenética se han centrado en estudiar cómo los eventos en la vida de alguien pueden cambiar la forma en que se expresa su ADN y cómo ese cambio puede transmitirse a la próxima generación. Han planteado a través de evidencia que muchas situaciones traumáticas – sobre todo las vividas a temprana edad – generan una impresión a nivel genético (epigenético para ser más precisa) y esas “marcas” son heredables a las generaciones posteriores, lo que se traduce en predisposición a ciertas enfermedades o condiciones de salud (p.ej. mayor grado de envejecimiento, propensión a cáncer, etc.) y en ciertos patrones de comportamiento, como rechazo a ciertas situaciones, incluso olores, sin siquiera haber sido expuestos antes a ellos [Ver referencias al final].  Si bien, aún hacen falta aspectos por indagar y pulir en las líneas de investigación antes mencionadas, los hallazgos tanto en estudios a pequeña escala en humanos, como en estudios en modelos de ratón, sugieren que hay una relación cada vez menos cuestionable entre la modificación de la expresión de genes, por mecanismos epigenéticos (incluso con participación del ARN) en contexto de estrés postraumático y su impacto en la descendencia. Esta información, confirma lo que vienen diciendo muchas culturas ancestrales, lo que muchas personas juzgadas como «hippies» vienen comentando y sintiendo hace años, y es el hecho de ser capaces de comprender cómo nuestras vidas, en el contexto de experiencias paternales y ancestrales, influyen en nuestra fisiología e incluso en nuestra salud mental. La única forma de sanar es haciéndonos cargo de la memoria, de la herida, y echando mano a la misma epigenética para «re-moldearnos», transformarnos pero, esos procesos de transformación, a mi juicio, han de ser proporcionalmente tan potentes como los que generaron la huella genética. 

Conmemorar y recordar son un ejercicio para el intelecto y el espíritu. Un acto que a muchos nos resuena desde las memorias vividas por nuestros ancestros. Una invitación a aprender, reflexionar, cuestionar, para no repetir y, en ello, sanar.  En muchos contextos de la vida esto último puede ocurrir mas, no esperen que sane una herida que se empeñan en negar, invisibilizar y en torno a la cual desinforman de maneras poco éticas y avergonzantes, como lo ha hecho el diario El Mercurio el día de hoy.

Nuestro deber hoy, como seres que gozan de bastantes más privilegios y acceso a la información que nuestros antecesores, es movilizar las neuronas, las cuerpas y sentires para transformar la violenta realidad que muchos(as) hoy desaparecidos(as), muertos(as) y/o torturados(as) quisieron evitar y que en el cotidiano nos toca enfrentar para poder algún día sanar(nos).

NI PERDÓN NI OLVIDO!

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Referencias:

http://www.ochisap.cl/index.php/organizacion-y-estructura-del-sistema-de-salud/desarrollo-historico-del-sistema-de-salud

https://wiki.ead.pucv.cl/images/8/8d/Evolucion_de_los_sistemas_de_Salud_en_Chile.pdf

https://es.scribd.com/document/239020148/Modesto-boletin-SIN-MEMORIA-NO-HAY-HISTORIA-Tecnologia-Medica-Utalca#scribd

https://senorasalubrista.wordpress.com/2019/05/20/a-39-anos-de-su-desaparicion-que-diria-reinalda-14-de-diciembre-2015/

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Epigenética y estrés postraumático:
En términos sencillos, la epigenética comprende los procesos o mecanismos donde la legibilidad o expresión de los genes se modifica sin cambiar el código del ADN.

Can the legacy of trauma be passed down the generations? – http://www.bbc.com/future/story/20190326-what-is-epigenetics

Epigenetics of Posttraumatic Stress Disorder: Current Evidence, Challenges, and Future Directions –https://www.biologicalpsychiatryjournal.com/article/S0006-3223(15)00281-4/pdf

Biological underpinnings of trauma and post-traumatic stress disorder: focusing on genetics and epigenetics- https://www.futuremedicine.com/doi/full/10.2217/epi-2016-0083

El ocio es saludable y necesario – Reflexión [Mayo 2016]

El ocio es saludable y necesario. Sin embargo, el sistema de vida impuesto nos lo arrebata en virtud de convertirnos en parte de la cadena de producción y nos hace confundirlo con la vacía entretención y la evasión. No hay momento para el ocio. Los minutos del reloj se han vuelto oro (literalmente valorizado monetariamente) al tiempo que presenciamos cómo la sensación de libertad nos es esquiva y somos protagonistas de nuestra muerte en vida.

Dentro de todo lo que hemos perdido – y nos queda por recuperar/defender – está sin duda nuestro derecho al ocio, promotor de la creatividad, el afecto y la salud (física y emocional). No obstante, en ese intento por recuperar los tiempos y espacios de libre recreación nos enfrentamos con un potente enemigo: la procrastinación.

Cuando escribí esta columna, se había viralizado hace poco un post sobre esta generación de treintones cansados (pa allá vamos), junto con ello, lo que también ha hecho este sistema de vida insano es convertirnos en unos flojos de mierda. Flojos en actividad física, intelectual y por supuesto, desarrollo emocional/vincular/afectivo.
Las series, las redes sociales, los juegos de celular, el play, etc. todos medios válidos para la entretención pero, que sin el autocontrol o, mejor dicho, un equilibrio, se convierten no solo en el enemigo de nuestro quehacer, sino también de nuestros sueños.

Yo también soy (he sido) una floja de mierda para muchas cosas. Y en la postergación he dejado ir innumerables oportunidades para evitarme la frustración. Llevo varios años transitando la senda del autoconocimiento y la lucha político-social y me he percatado (incluso ante la idea de que eran excluyentes) que en más de algún punto, todo se conecta y forma el entramado que nos mantiene atrapados entre el agobio, la falsa ilusión de libertad, la mediocridad y momentos de felicidad aderezada con consumo.
Lo peor, es que nos damos cuenta y poco hacemos; o lo intentamos y postergamos (cuek) a raíz de nuestra crianza en un mundo donde la inmediatez es requisito. Y así pasan años entrampados y avanzando «en la medida de lo posible».
Es este mismo ciclo – que al repetirse en cada uno de nosotros (o en la gran mayoría) – imposibilita no solo nuestro desarrollo personal, de acuerdo a nuestros más profundos anhelos, sino que también es un potente inhibidor de la natural aglutinación y organización de conciencias afines.

Lo difícil (para empezar) es encontrar la forma de romper como individuo/colectivo con ese ciclo. Se hace aún más arduo al darnos cuenta que no hay receta. Lo que la experiencia me dice, es que hay que partir por conocerse primero para lograr detectar los patrones de comportamiento que nos sabotean. Si en eso, nos encontramos con amigos/as o compañeros/as de camino que lo viven de forma similiar, nos potenciamos. Sin embargo, no siempre sucede así y eso no debiese ser impedimento para continuar (al menos yo no me lo he permitido).

Para cambiar, no solo necesitamos tener «la volá clara», «las lecturas de periodos» y toda el blah blah teórico-dogmático. Debemos tener asimiladas esas claridades a tal punto de que se traduzcan en actos y, al mismo tiempo, ser lo suficientemente humildes para ir reconociendo lo que aún queda por mejorar. Si queremos vivir – lo que nos queda – en un mejor mundo, es nuestro deber construir ese mundo. Lo que implica transformar la mierda en abono, incluyendo si esa mierda somos nosotres mismes.

El valor del ocio en este sentido, viene dado por la oportunidad que nos otorga de darnos esos espacios para reflexionar(nos), reconstruirnos, recrear(nos) y vincularnos fuera de los márgenes de la cadena productiva.

Tengo hasta el final de mis suspiros para seguir creciendo, no obstante, lo que la vida me ha dicho con todos los golpes y frustraciones es que en lo pequeño está la fuerza. De nada sirve querer abarcar lo grande si no se han trabajados los elementos o factores que lo conforman (la misma naturaleza nos lo enseña). Si hemos tomado la ruta equivocada, la vida y sus misteriosas formas se encargarán de que repitamos los sinsabores hasta que nos demos cuenta. Por ello, insisto, es fundamental conocerse. Hoy como nunca. Saber qué sentires, conductas y pensamientos nacen desde tu profunda escencia libre y cuales son las adoptadas gracias a los paradigmas sociales y a insanos patrones ancestrales. La misión es destruirlos para dejar espacio al nuevo ser, libre, amoroso y consciente.

La receta se diseña y adapta a medida del individuo y su contexto o proceso temporal, luego (o en paralelo) debiese ser armonizada en colectividad. No obstante, creo que hay ingredientes comunes: voluntad, mucha voluntad, valentía y autodisciplina. Vale decir, que la disciplina no es necesariamente un mecanismo represivo y rígido, sino un saludable método de encontrar el foco y evitar los serviles distractores que el sistema pone de carnada para nublarnos la conciencia. De ahí que la disciplina idealmente debe ser autorregulada y amorosamente dosificada, en consecuencia con ello, también la humildad y sin duda el amor (propio y a la ideA de una vida digna y libre) son otros ingredientes importantes.

«Al fin y al cabo, somos lo que hacemos para cambiar lo que somos»
Es cierto que si una(o) no cambia, nada cambia.
Es cierto que como es adentro, es afuera. Que como pensamos/sentimos/comemos somos y nos manifestamos de forma que nuestro entorno lo percibe. Así mismo, como cada individuo es (adentro) será también el colectivo o sociedad (afuera).

Urge mejorar(se) y sanar(se).
El camino por la emancipación, si bien, es conjunto se regula y monitorea individualmente. Por eso debemos ocuparnos de estar bien internamente, allí es donde el ocio juega un papel vital, para poder entregar lo mejor de nosotros.

Atte,
Una militante de su propia vida (revolucionaria y feminista)

Permiso, me retiro para dejar de procrastinar 🙈

¿Es «peligrosa» la Copa Menstrual? [Actualizado]

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En abril de 2018 el sitio web de 24horas publicó un reportaje titulado🚨 «Estudio revela que tampones orgánicos y copas no minimizan riesgo de shock tóxico» 🚨.

♀⚕Como mujer, usuaria de la copa menstrual y estudiante de una carrera del área de salud (con formación en el área de microbiología, relacionada al tema que nos convoca) siento como mínimo un deber el compartir un análisis crítico sobre el este artículo, al ser consciente del impacto que una mala información puede causar a nivel sanitario y entendiendo esta acción también como parte de mi compromiso con el fomento de una conciencia salubrista y, por ende, la tarea de simplificar el conocimiento técnico para permitir su socialización, discusión y facilitar así la difusión/liberación de la información científica dentro de la comunidad.

{ El conocimiento coptado por la élites académicas es disputable} (pero, vamos al grano). 

Para no caer en la trampa del titular «Un estudio revela que…» , cuya intensión es darle credibilidad a una nota de prensa, debemos empezar- como mínimo- por CUESTIONAR la procedencia del artículo científico (paper) al que hacen alusión, su financiamiento (en búsqueda de conflictos de interés) y analizar la metodología en búsqueda de sesgos y contradicciones que pueden llevar a una errónea interpretación de los resultados.

👉 En primer lugar, la nota del sitio de 24horas además de estar mal referenciada (en lo formal) hace notar que ni el escritor ni editor se dan la molestia de revisar la metodología expermiental como para dar contexto a los resultados y contrastar con las apreciaciones de los académicos que citan. Por otra parte, el título es claramente tendencioso ya que, en el caso de la copa menstrual se habla de 1 solo caso reportado en la literatura de usuaria con síndrome de shock tóxico (y verán que las conclusiones no son tan alarmantes).  ¿Qué nivel de extrapolación puede tener el reporte de casos aislados? Si se busca en PubMed – una de las bases de datos más usadas en ciencias biomédicas para la búsqueda de artículos científicos de alta calidad – la mayor parte de artículos que aparecen asociados a las palabras «menstrual cup» (copa menstrual) son reportes de caso. Es decir, un tipo de artículo, con validez científica debido a su metodología y estructura pero cuyos resultados o descripción del fenómeno que abordan no es aplicable a la población en general (no extrapolable) pues, como dice su nombre se reporta un solo caso o tan solo unos pocos.

👉 El artículo mencionado en la nota* (link aquí) es de la revista científica «Applied and Environmental Microbiology«, la cual no es de un altísimo impacto a nivel mundal (vale decir, no es de las top del mundo) pero es de buen impacto en su área que es la microbiología. Muchas personas se guían por el ranking para juzgar los papers, sin embargo, hay que dar contexto al ranking según el área, los años de vigencia de la revista y echarle una miradita a la metodología que habla mucho sobre la seriedad y rigurosidad de los investigadores. Por lo demás, existen muchos indicadores que hablan de la calidad de una revista científica. Por ejemplo, la revista CA – A Cancer Journal for Clinicians de acuerdo al ranking de Scimago es la N°1 del mundo actualmente con un SJR (Scientific Journal Rankings) de 61.786, en tanto para Applied and Environmental Microbiology es de 1.68. No obstante, ambas revistas están categorizadas en el cuartil más alto de las revistas científicas, el Q1.

SCImago Journal & Country Rank
SCImago Journal & Country Rank

👉 En cuanto al financiamiento, el paper indica que éste proviene de Labex Ecofect de la Université de Lyon, Francia y FINOVI, una fundación que financia investigaciones. La primera entidad no muestra declaraciones de financiamiento en su página web, por otra parte FINOVI, no da cuenta de las donaciones percibidas pero sí admite donaciones de empresas ya que, en una sección de la pagina («Investors») explica cómo se deduce el impuesto a una empresa por la donación (no se si esta bien empleado el término pero explica al posible financista el impacto de su donación en los impuestos)
Lo que habría que hacer sería rastrear quiénes (empresas, corporaciones, particulares) aportan a esa fundación y quienes trabajan tanto allí como como en el laboratorio de la Universidad francesa ya que muchos académicos/as a veces son consultores de empresas y multinacionales o tienen otro tipo de vínculos que no se revelan en los paper. 

👉 Pese a que la publicación está en una revista buena en su área – a mi juicio- hay cosas de la metodología que pueden implicar un sesgo. Me explico: en la investigación usaron entre 4-5 marcas de tampones y 4 copitas distintas pero solo de 2 fabricantes (2 modelos de Be Cup y 2 modelos de Me luna), eso por un lado. Además, recrearon en el laboratorio (in vitro) condiciones para evaluar el crecimiento de la bacteria Staphylococcus aureus (responsable del sindrome del shock toxico). Esto se hizo incubando tampones y copas menstruales con una cepa aislada de la bacteria ya mencionada (la cual provenía de una paciente que sufrió un shock tóxico en 2014) bajo condiciones nutricionales y ambientales de crecimiento (caldo BHI + Oxígeno y Temperatura).
Si bien, la cepa (entiéndase como «variedad») de Staphylococcus aureus produce la toxina responsable del shock tóxico y presenta características de patogenicidad de importancia clínica, no lo hace representativa de todas las cepas considerando la variabilidad genética de la bacteria. Por otra parte, al no existir una evaluación bajo condiciones microbiológicas similares a la vagina, es decir, al omitir las variables de microbiota vaginal (ya que no se incluye cepas de bacterias que forman parte de la «flora» normal vaginal en el estudio) se está omitiendo el hecho de que la microbiota vaginal ejerce un efecto protector contra patógenos (pues, existen bacterias coexistiendo y compitiendo por sobrevivir y muchas de ellas impiden el sobrecrecimiento de la bacteria que produce el shock tóxico). Es aquí donde – a mi juicio – puede existir un sesgo importante al respecto, ya que, los autores no mencionan este factor en su discusión de resultados.

👉 Un comentario importante, que se dio dentro de una discusión de un grupo de mujeres trató sobre ser conscientes de la manipulación de la copita, no solo el hervirla después de la menstruación y antes de volver a usarla sino que también la higiene de las manos
Para disminuir riesgos es mejor tener bien limpias las manos antes y después de manipularla. Ejemplo: Te rascas la nariz e introduces la copita, aunque te hayas lavado las manos previamente, si no sabes si eres portadora de Staphylococcus aureus (nivel nasofaringeo es el mayor porcentaje de portación) podrías introducir sin querer la bacteria a la vagina y aumentar las probabilidades del sindrome de shock tóxico (un riesgo que siempre existe, pero en una muy baja probabilidad y el punto es MINIMIZAR MINIMIZAR MINIMIZAR). 
Las bacterias están en todos lados, el objetivo de enfatizar en la higiene es disminuir la carga bacteriana que podamos portar en nuestras manos y la que pueda tener la copita o podamos traspasar a ésta, ya que, dentro de nuestra vagina las condiciones de temperatura, humedad, nutrientes y aerobiosis (oxígenación) son muy favorables para el desarrollo de la bacteria S. aureus que produce el shock tóxico.


👉 En el paper concluyen que «los resultados sugieren que la aireación más que la composición de la copa influye en la producción de toxinas.» Por ende aquí influiría la manipulación a la hora de generar el vació al introducir la copita y el tiempo que pasa ésta dentro de nuestro cuerpo (como para que exista el tiempo necesario de multiplicación bacteriana y producción de toxinas). 

👉 👉 Conclusión literal del paper (traducida): 
<< En conclusión, demostramos que ninguno de los tampones de algodón, viscosa o algodón mixto y rayón o algodón y viscosa mejora el crecimiento in vitro de S. aureus y la producción de toxinas, utilizando un nuevo método para cultivo bacteriano en presencia de protección intravaginal (copita o tampón) que reproduce condiciones fisiológicas [ya discutí arriba que no era tan así lo de las condiciones fisiológicas]. Algunos de ellos incluso disminuyen el crecimiento de S. aureus y la producción de toxinas por un mecanismo que parece no estar relacionado con la liberación de moléculas del tampón. Observamos un ligero aumento del crecimiento de S. aureus y la producción de toxinas con copas menstruales, debido a la introducción de un mayor volumen de aire que el que se produce con los tampones en nuestro sistema in vitro. Se debe recomendar el uso de un tamaño pequeño de copa para limitar este efecto. Además, S. aureus forma una biopelícula (biofilm) compacta en contacto con la copa, resistente a los lavados simples con agua. Debe recomendarse la copa menstrual hirviendo entre los usos de la copa. Ambos dispositivos intravaginales parecen ser factores de riesgo para el desarrollo del síndrome de choque tóxico menstrual y se deben tomar precauciones >>

👉💟 Entonces, Amigas/Hermanas SIGAN USANDO LA COPITA CON CONFIANZA teniendo en cuenta los mínimos aspectos de higiene, manipulación y los tiempos entre introducción y extracción durante la menstruación. 

💓 ESTAMOS DISMINUYENDO LA CONTAMINACIÓN POR USO DE TOALLAS HIGIÉNICAS DESECHABLES, REDUCIMOS EL COSTO MONETARIO MENSUAL QUE IMPLICA MENSTRUAR Y NOS HACEMOS CONSCIENTES DE NUESTROS CICLOS 💓

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🔎 Doi del artículo: 10.1128/AEM.00351-18
*Título: Impact of currently marketed tampons and menstrual cups on Staphylococcus aureus growth and TSST-1 production in vitro.

*** Publicación Original: CLICK AQUÍ

 

Reflexiones Salubristas – Conflictos Socioambientales [3 octubre 2018]

Complementando la publicación de Defensoría Ambiental (fig. 1) en el contexto de los conflictos socioambientales en Chile.

Fig. 1 : Post Defensoría Ambiental (Facebook) https://bit.ly/2HHkREi

Agregar que el modelo actual de salud (en el papel) “Modelo de Atención Integral de Salud, de carácter familiar y comunitario” entró en vigencia el 2005 de la mano también con la ley AUGE/GES . Al hablar sobre un modelo «integral de carácter familiar y comunitario» se está diciendo que los principales esfuerzos en salud tienen un enfoque en la promoción y la prevención (obvio que sin desatender los «estados de enfermedad» o morbilidad), esto supone un fuerte rol de la atención primaria y del sistema sanitario en general como «promotor de la salud» mediante la implementación de políticas públicas orientadas a la prevención de enfermedades crónicas y/o de alta mortalidad (que en el fondo significan un alto gasto público). La acción como «promotor de salud» (rol educador), a su vez, supone un entendimiento de la salud como algo más allá de la enfermedad, es decir, (en el papel) Chile/MINSAL entiende que la salud depende de muchos más factores que la presencia de un patógeno o una condición hereditaria, lo que en el salubrismo se conoce como «determinantes sociales de la salud» (DSS).
Dentro de las DSS ++ (fig.2 – según el autor hay varias formas de abordarlas. Concepto ampliamente documentado y validado por OMS, OPS, etc) existen determinantes estructurales e intermedias, dentro de estas últimas se considera a MEDIO AMBIENTE y si tomamos al pie de la letra lo que señala el documento «Orientaciones para la implementación del modelo de atención integral de salud familiar y comunitaria» (pag 73)# donde se declara que «Algunos de los factores protectores o estilos de vida saludables en los que la educación para la salud [vale decir: promoción] hace énfasis son: (entre varios) Medioambiente» …. Qué tenemos?? … CONTRADICCIONES EVERYWHERE! 😱😡

🤔 Pero qué pasa? Creo que hay muchos argumentos como para hacer una demanda colectiva como pueblo chileno (que bonito soñar) a la Corte Interamericana de Derechos Humanos** pero hay tanta desinformación en el pueblo e información inconexa entre quienes dominamos ciertas áreas que no vemos por donde clamar justicia y dignidad de vivir.

Lo anterior refuerza la conclusión de la publicación de @Defensoría Ambiental: LA ACTIVIDAD ECONÓMICA SE PRIORIZA POR SOBRE LA VIDA DE LA POBLACIÓN.

Gracias modelo extractivista neoliberal, te debemos tanto (opresión, explotación, enfermedades) y tú nos debes también (tantas vidas y libertad) 😦

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Fuentes:
**http://www.corteidh.or.cr/docs/comunicados/cp_04_18.pdf 
++ http://www.who.int/social_determinants/es/
+++ http://www.who.int/phe/about_us/es/
# «Orientaciones para la implementación del modelo de atención integral de salud familiar y comunitaria» (ver pag 73) https://bit.ly/2Hus2kk

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Publicación Original: https://www.facebook.com/carminamaste/posts/1999481050073540


7 de Abril – Día Mundial De La Salud

56422323_2268835299804779_6748762857589964800_n Antes de 1552, con la creación del primer hospital, en lo que luego sería territorio de la República de Chile, podríamos decir que no existía entidad «formal» (institucional) a quien recurrir para » sanar» las dolencias. Sabemos que, anteriormente, la cultura popular echaba mano a prácticas transmitidas por generaciones y la representación de la sabiduría en salud residía en curanderos/as o chamanes/as, quienes estaban en profundo contacto con la madre tierra.

Desde tiempos ancestrales, la humanidad ha intentado explicar los fenómenos que le afectan y enferman. En los años más remotos, las causalidad divina y mágica era la respuesta; hoy sabemos que la salud (o más bien el estado de salud o equilibrio salud-enfermedad) más que ser un castigo divino, puede responder a las creencias arraigadas de comunidades e individuos (dependiente o independientemente de la presencia de patógenos o alteraciones genéticas); creencias que se traducen en prácticas y hábitos diarios, es decir, en el vivir mismo del individuo y la cultura que construye su comunidad.

Cada decisión que tomamos desde las horas que dormimos, lo que comemos y cómo nos relacionamos, genera un impacto en nuestro equilibrio (homeostasis) fisiológico que se traduce en un espectro infinito de condiciones, alteraciones y/o dolencias que experimentamos y también observamos en nuestros pares; fenómeno intangible y pocas veces visibilizado, que nos atraviesa desde la concepción hasta la muerte. Mas, no todo es en estricto nuestra responsabilidad. Somos responsables de nuestras acciones y omisiones, sí. Sin embargo, el que alguien deba despertar a las 5 am todos los dias para trasladarse dos horas al trabajo; la dificultad en el acceso a 5 porciones de frutas y verduras por día (porque el sueldo mínimo no alcanza para una familia), la falta de información suficiente para cuestionar las elecciones alimenticias y ejercer prácticas preventivas en salud sexual; el vincularse de forma nociva con otros seres humanos desde el ego y la competencia en lugar de la cooperación y solidaridad, están todas condicionadas por el sistema político-económico-social en el que nacimos.

El mismo sistema (político-económico-social) sustentado por la clase trabajadora es el que la ha expuesto históricamente al deterioro de su salud. Con esto, nos referimos a la salud física y psicoemocional. A los años de vida perdidos por discapcidad y al vivir aún más indigno después de jubilar (e.d cuando dejas de ser parte de la población económicamente activa). Dicho esto… ¿Cuál es la locura en exigir al estado garantías en salud que no impliquen endeudamiento ni mercantilización de las necesidades sanitarias de la población?

Las reformas son necesarias (entre otras cosas) para:
– Garantizar la ejecución de procedimientos clínicos dentro de marco regulatorio (suceptible a fiscalización y mejora continua)
– Resguardar derechos humanos y deberes usuarios
– Garantizar prestaciones con cobertura universal y gratuita (sobre todo aquellas relacionadas a condiciones de mayor prevalencia y/o alto impacto sanitario [alta mortalidad, impacto en la calidad de vida y alto costo])
Eso es una parte.

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No cabe duda que los aspectos técnicos más complejos del sistema de salud (infraestructura y equipamiento para procedimientos) deben depender de una estructura mayor que implica el desarrollo y acceso a tecnología y conocimiento que no es manejado por la mayoría de la población. No obstante, además de exigir derechos, garantías y gratuidad, es menester problematizar el impacto de nuestras prácticas diarias, vale decir, hacernos conscientes de hasta qué punto la estructura sistémica coharta nuestras posibilidades y cuáles son los espacios reales de «libre» decisión que, como individuos y parte de una comunidad tenemos. Percibir el pequeño nicho con un potencial infinito de re-construcción, en el cual caben las prácticas de autonomía alimentaria, iniciativas de promoción y educación en salud (cultural y territorialmente pertinentes), el intercambio de saberes, la salud relacional y hasta la despatriarcalización de la vida.

Quisiera que los 7 de abril fueran más parecidos a los 8 de marzo de los últimos años. Donde se visibilice y problematice todo aquello que nos enferma. Donde se unan consignas y luchas porque todas (vivienda, educación, género, agua, medio ambiente…),finalmente coinciden en ser problemas que impactan en nuestra calidad de vida y nuestro desarrollo como humanidad (tanto cultural como espiritual).

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Reducir la noción de salud a un fin (algo por alcanzar) o un producto al que se accede, es condenarnos al paternalismo institucional [patriarcado detected], a la visión tradicional reactiva antes que preventiva (paradigma biomédico), a la dependencia por sobre la autonomía.

Así como a finales del siglo XVIII y principios del XX las sociedades de socorro mutuo y el movimiento obrero asumieron la tarea histórica de luchar por el acceso a prestaciones de salud, antes inexistentes para la clase trabajadora (gracias a lo cual hoy contamos con un sistema de seguridad social), hoy es un deber histórico poner freno a la máquina depredadora que deteriora nuestras vidas.

Contamos con pocos y pequeños espacios de encuentro y acción (relativamente libres) dentro de un despiadado sistema que nos consume la vida, avala la represión y criminaliza las luchas; mientras nos invita – paradójicamente – al consumo y la enajenación.

Mientras existan esos pequeños espacios, aún hay esperanzas.

Re-apropiesmoslos y organizemosNOS
Por nuestra salud y la de los que vendrán

ALQL ✊💙🔥


Publicación original: https://www.facebook.com/carminamaste/posts/2268835403138102