Desde hace varios años (casi) cada 11/9 y cada 1/10 me encargo de revivir la memoria de Reinalda Pereira. Para mí, sobran motivos: mujer, trabajadora de la salud, dirigenta social, ser humano a quien vulneraron derechos fundamentales.
Reinalda Pereira tenía 29 años y 5 meses de embarazo al momento de su detención. Su desaparición es también parte del “caso de los 13”. Se desempeñaba como Tecnóloga Médica en el Hospital Sótero del Rio, era dirigenta gremial del mismo recinto y militante del partido comunista. Su esposo y madre fallecieron sin saber jamás de su paradero.
Así como Reinalda, tantes otres, son símbolos de lucha y compromiso, ejemplos de convicción y consecuencia. No podemos permitir que, además de ya haberlos hecho desaparecer, los borren de nuestras memorias.
La memoria es inherente a la fisiología de cualquier ser vivo. La memoria es casi un hecho instintivo, nos permite aprender (en base a la experiencia), sobrevivir y por supuesto, tomar decisiones, ergo, hacernos cargo de nuestros actos basándonos en saberes previos. Esta descripción básica del quehacer humano se traslada a múltiples contextos y la historia no es la excepción. La memoria histórica nos permite analizar, cuestionar y aprender tanto, de aquellas narrativas oficiales reproducidas en libros y documentales, como esas transmitidas en la intimidad, en la territorialidad ancestral o en condiciones de censura y silencio lacerante.
Si permitimos que nos borren la memoria dejamos pasivamente que nos acallen, que nos engañen, que decidan por nosotros(as). Es decir, les estamos haciendo el trabajo fácil, a aquellos que históricamente nos pisotean, de asumirnos ignorantes e incompetentes para tomar las riendas de nuestra autonomía (autodeterminación) individual y colectiva. Flaco favor le hacemos al modelo patriarcal-capitalista al no formarnos como seres críticos y proactivos en pro del bien común. Seres que no cuestionan, no conocen (desinformados), desconocen (niegan), consumen (clientes) y producen (esclavos asalariados) son el prototipo perfecto de persona alienable, y dependiente. Reproductores del paternalismo machista intrínseco del estado capitalista, donde no se cuestiona sino, solo se le exige al padre estado que nos salve.
De nada nos sirve la tecnología y la información al alcance de la mano (literal) si no somos capaces ni de googlear para contrastar y cuestionar la información que nos llega de manera crítica o, como mínimo, de manera coherente al nivel de formación académica que poseemos (sí, profesionales técnicos y universitarios, de nosotres hablo).
Años de neoliberalismo instalado en Latinoamérica no solo nos ha llevado al exterminio de pueblos originarios (genocidio) y nuestra madre naturaleza (extractivismo), también ha ido diluyendo el espíritu de lucha de las nuevas generaciones a cambio de la ilusión de la inmediatez y la era digital.

No olvidar que tantos derechos y “beneficios” que hoy gozamos son producto de personas que hasta dieron sus vidas por ello. Si no es por el sindicalismo obrero, por ejemplo, en Chile seguiríamos sin seguridad social, nuestro sistema de salud no habría evolucionado a lo que fue hasta la pre-dictadura (cuando no habían isapres), y las jornadas laborales aún serían las de la época colonial. Si no es por los movimientos de mujeres, no se habría conseguido igualdad ante la ley ni menos podríamos haber llegado a legalizar las 3 causales del aborto… y así podría seguir con cientos de ejemplos más.
Ante la solicitud de ciertos personajes y sectores políticos de “dejar el pasado atrás”, “mirar hacia el futuro”,” no quedarse pegados” … [inserte eufemismo negacionista] yo me pregunto “¿Serán aquellos seres indolentes capaces de dimensionar los alcances de las atrocidades cometidas e impacto de aquellas vivencias tanto en quienes las sufrieron (y vivieron para contarlo) como en su descendencia y la sociedad?” y me respondo sola “NO”. Ya hay casi 30 años de evidencia (si contamos desde el “retorno a la democracia”) de que no es así. Entonces ¿qué nos queda?, seguir en la tarea de mantener la memoria viva, educarnos, instruirnos y organizarnos; puesto que no solo hay motivos afectivos y sociológicos para negarnos a olvidar. Hay motivos que resuenan y vienen con nosotres desde antes de ser concebidos, y es que todo aquello que vivieron nuestras familias se nos ha traspasado, no solo como miedo, ira y patrones conductuales de represión emocional que, podemos intuir aprendimos en base a la observación e interacción con los cercanos, sino que también es posible que esa huella se nos haya traspasado mediante los genes.

Varios de nosotres tenemos familiares que por lo bajo vivieron episodios traumáticos de allanamiento de morada, quema de pertenencias, secuestros, tortura, etc. Líneas recientes de investigación en torno al estrés postraumático (PTSD) y epigenética se han centrado en estudiar cómo los eventos en la vida de alguien pueden cambiar la forma en que se expresa su ADN y cómo ese cambio puede transmitirse a la próxima generación. Han planteado a través de evidencia que muchas situaciones traumáticas – sobre todo las vividas a temprana edad – generan una impresión a nivel genético (epigenético para ser más precisa) y esas “marcas” son heredables a las generaciones posteriores, lo que se traduce en predisposición a ciertas enfermedades o condiciones de salud (p.ej. mayor grado de envejecimiento, propensión a cáncer, etc.) y en ciertos patrones de comportamiento, como rechazo a ciertas situaciones, incluso olores, sin siquiera haber sido expuestos antes a ellos [Ver referencias al final]. Si bien, aún hacen falta aspectos por indagar y pulir en las líneas de investigación antes mencionadas, los hallazgos tanto en estudios a pequeña escala en humanos, como en estudios en modelos de ratón, sugieren que hay una relación cada vez menos cuestionable entre la modificación de la expresión de genes, por mecanismos epigenéticos (incluso con participación del ARN) en contexto de estrés postraumático y su impacto en la descendencia. Esta información, confirma lo que vienen diciendo muchas culturas ancestrales, lo que muchas personas juzgadas como «hippies» vienen comentando y sintiendo hace años, y es el hecho de ser capaces de comprender cómo nuestras vidas, en el contexto de experiencias paternales y ancestrales, influyen en nuestra fisiología e incluso en nuestra salud mental. La única forma de sanar es haciéndonos cargo de la memoria, de la herida, y echando mano a la misma epigenética para «re-moldearnos», transformarnos pero, esos procesos de transformación, a mi juicio, han de ser proporcionalmente tan potentes como los que generaron la huella genética.
Conmemorar y recordar son un ejercicio para el intelecto y el espíritu. Un acto que a muchos nos resuena desde las memorias vividas por nuestros ancestros. Una invitación a aprender, reflexionar, cuestionar, para no repetir y, en ello, sanar. En muchos contextos de la vida esto último puede ocurrir mas, no esperen que sane una herida que se empeñan en negar, invisibilizar y en torno a la cual desinforman de maneras poco éticas y avergonzantes, como lo ha hecho el diario El Mercurio el día de hoy.
Nuestro deber hoy, como seres que gozan de bastantes más privilegios y acceso a la información que nuestros antecesores, es movilizar las neuronas, las cuerpas y sentires para transformar la violenta realidad que muchos(as) hoy desaparecidos(as), muertos(as) y/o torturados(as) quisieron evitar y que en el cotidiano nos toca enfrentar para poder algún día sanar(nos).
NI PERDÓN NI OLVIDO!
———-
Referencias:
http://www.ochisap.cl/index.php/organizacion-y-estructura-del-sistema-de-salud/desarrollo-historico-del-sistema-de-salud
https://wiki.ead.pucv.cl/images/8/8d/Evolucion_de_los_sistemas_de_Salud_en_Chile.pdf
https://es.scribd.com/document/239020148/Modesto-boletin-SIN-MEMORIA-NO-HAY-HISTORIA-Tecnologia-Medica-Utalca#scribd
https://senorasalubrista.wordpress.com/2019/05/20/a-39-anos-de-su-desaparicion-que-diria-reinalda-14-de-diciembre-2015/
————-
Epigenética y estrés postraumático:
En términos sencillos, la epigenética comprende los procesos o mecanismos donde la legibilidad o expresión de los genes se modifica sin cambiar el código del ADN.
Can the legacy of trauma be passed down the generations? – http://www.bbc.com/future/story/20190326-what-is-epigenetics
Epigenetics of Posttraumatic Stress Disorder: Current Evidence, Challenges, and Future Directions –https://www.biologicalpsychiatryjournal.com/article/S0006-3223(15)00281-4/pdf
Biological underpinnings of trauma and post-traumatic stress disorder: focusing on genetics and epigenetics- https://www.futuremedicine.com/doi/full/10.2217/epi-2016-0083