¿Por qué y para qué?

Señora Salubrista nace desde la inquietud y el deber sentido de fomentar el cuestionamiento y reconstrucción de nuestras prácticas cotidianas en lo que a salud refiere, así como también los temas estructurales y políticos que impactan en ella.

[La intensión más elaborada se explica magníficamente a través del texto citado a continuación]

<< El ideal de la conciencia salubrista implica una ruptura con el concepto, las políticas y las prácticas en salud que han vuelto a las personas incompetentes para velar por su salud y las ha convertido en meros clientes o pacientes dependientes del «sistema» de salud, es decir, del control del Estado y la empresa privada. La conciencia en salud, en cuanto competencia humana, está enajenada.Esto significa que no reconocemos que nuestro estado de salud, bueno o malo, se debe fundamentalmente a nosotros mismos, en cuanto seres corpóreos y personas miembros de un colectivo y un ambiente cultural y natural. No nos reconocemos en el producto de nuestra actividad, es decir, como sujetos productores de salud y enfermedad. No tenemos control sobre nuestra salud, es decir, sobre nosotros mismos.

En el mejor de los casos nuestra competencia para la salud se ha reducido a informarnos a través de los medios, a auto medicarnos mediante fármacos o medios alternativos promovidos a través del mercado, o a convertirnos en buenos pacientes de un médico competente.Este modelo descapacitador hace crisis ante las crecientes demandas de salud de amplios sectores de la población y la imposibilidad del Estado de atenderlas. Esta crisis plantea problemas de legitimidad al Estado en dos frentes; por un lado, frente a la ciudadanía cliente de sus servicios y, por otro, ante los intereses económicos a los cuales también sirve. Hay que reconocer que detrás de los llamados a las reformas del sistema de salud está tanto la presión del pueblo como la del capital, hoy día globalizado (…)

Se requiere una nueva forma de definir las relaciones Estado-ciudadano en materia de salud. Esta nueva forma apunta a un apotestamiento o empoderamiento de la ciudadanía y un modelo más preventivo. Esta situación histórica crea condiciones para una reforma radical de los servicios de salud. Pero la reforma puede orientarse a crear nuevas formas de sujetación que beneficien a ciertos sectores privilegiados, y no a una nueva forma de entender los servicios de salud, que verdaderamente empodere a la ciudadanía para tomar control del cuido de la salud. Sólo mediante el desarrollo de la competencia o forma de conciencia que llamamos «conciencia salubrista» se sientan las bases para la superación de esa enajenación y se crean las condiciones para tomar control, personal y colectivamente, de nuestra salud. >>

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Fuente: http://rcientificas.uninorte.edu.co/index.php/salud/article/viewArticle/1850/6170