7 de Abril – Día Mundial De La Salud

56422323_2268835299804779_6748762857589964800_n Antes de 1552, con la creación del primer hospital, en lo que luego sería territorio de la República de Chile, podríamos decir que no existía entidad «formal» (institucional) a quien recurrir para » sanar» las dolencias. Sabemos que, anteriormente, la cultura popular echaba mano a prácticas transmitidas por generaciones y la representación de la sabiduría en salud residía en curanderos/as o chamanes/as, quienes estaban en profundo contacto con la madre tierra.

Desde tiempos ancestrales, la humanidad ha intentado explicar los fenómenos que le afectan y enferman. En los años más remotos, las causalidad divina y mágica era la respuesta; hoy sabemos que la salud (o más bien el estado de salud o equilibrio salud-enfermedad) más que ser un castigo divino, puede responder a las creencias arraigadas de comunidades e individuos (dependiente o independientemente de la presencia de patógenos o alteraciones genéticas); creencias que se traducen en prácticas y hábitos diarios, es decir, en el vivir mismo del individuo y la cultura que construye su comunidad.

Cada decisión que tomamos desde las horas que dormimos, lo que comemos y cómo nos relacionamos, genera un impacto en nuestro equilibrio (homeostasis) fisiológico que se traduce en un espectro infinito de condiciones, alteraciones y/o dolencias que experimentamos y también observamos en nuestros pares; fenómeno intangible y pocas veces visibilizado, que nos atraviesa desde la concepción hasta la muerte. Mas, no todo es en estricto nuestra responsabilidad. Somos responsables de nuestras acciones y omisiones, sí. Sin embargo, el que alguien deba despertar a las 5 am todos los dias para trasladarse dos horas al trabajo; la dificultad en el acceso a 5 porciones de frutas y verduras por día (porque el sueldo mínimo no alcanza para una familia), la falta de información suficiente para cuestionar las elecciones alimenticias y ejercer prácticas preventivas en salud sexual; el vincularse de forma nociva con otros seres humanos desde el ego y la competencia en lugar de la cooperación y solidaridad, están todas condicionadas por el sistema político-económico-social en el que nacimos.

El mismo sistema (político-económico-social) sustentado por la clase trabajadora es el que la ha expuesto históricamente al deterioro de su salud. Con esto, nos referimos a la salud física y psicoemocional. A los años de vida perdidos por discapcidad y al vivir aún más indigno después de jubilar (e.d cuando dejas de ser parte de la población económicamente activa). Dicho esto… ¿Cuál es la locura en exigir al estado garantías en salud que no impliquen endeudamiento ni mercantilización de las necesidades sanitarias de la población?

Las reformas son necesarias (entre otras cosas) para:
– Garantizar la ejecución de procedimientos clínicos dentro de marco regulatorio (suceptible a fiscalización y mejora continua)
– Resguardar derechos humanos y deberes usuarios
– Garantizar prestaciones con cobertura universal y gratuita (sobre todo aquellas relacionadas a condiciones de mayor prevalencia y/o alto impacto sanitario [alta mortalidad, impacto en la calidad de vida y alto costo])
Eso es una parte.

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No cabe duda que los aspectos técnicos más complejos del sistema de salud (infraestructura y equipamiento para procedimientos) deben depender de una estructura mayor que implica el desarrollo y acceso a tecnología y conocimiento que no es manejado por la mayoría de la población. No obstante, además de exigir derechos, garantías y gratuidad, es menester problematizar el impacto de nuestras prácticas diarias, vale decir, hacernos conscientes de hasta qué punto la estructura sistémica coharta nuestras posibilidades y cuáles son los espacios reales de «libre» decisión que, como individuos y parte de una comunidad tenemos. Percibir el pequeño nicho con un potencial infinito de re-construcción, en el cual caben las prácticas de autonomía alimentaria, iniciativas de promoción y educación en salud (cultural y territorialmente pertinentes), el intercambio de saberes, la salud relacional y hasta la despatriarcalización de la vida.

Quisiera que los 7 de abril fueran más parecidos a los 8 de marzo de los últimos años. Donde se visibilice y problematice todo aquello que nos enferma. Donde se unan consignas y luchas porque todas (vivienda, educación, género, agua, medio ambiente…),finalmente coinciden en ser problemas que impactan en nuestra calidad de vida y nuestro desarrollo como humanidad (tanto cultural como espiritual).

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Reducir la noción de salud a un fin (algo por alcanzar) o un producto al que se accede, es condenarnos al paternalismo institucional [patriarcado detected], a la visión tradicional reactiva antes que preventiva (paradigma biomédico), a la dependencia por sobre la autonomía.

Así como a finales del siglo XVIII y principios del XX las sociedades de socorro mutuo y el movimiento obrero asumieron la tarea histórica de luchar por el acceso a prestaciones de salud, antes inexistentes para la clase trabajadora (gracias a lo cual hoy contamos con un sistema de seguridad social), hoy es un deber histórico poner freno a la máquina depredadora que deteriora nuestras vidas.

Contamos con pocos y pequeños espacios de encuentro y acción (relativamente libres) dentro de un despiadado sistema que nos consume la vida, avala la represión y criminaliza las luchas; mientras nos invita – paradójicamente – al consumo y la enajenación.

Mientras existan esos pequeños espacios, aún hay esperanzas.

Re-apropiesmoslos y organizemosNOS
Por nuestra salud y la de los que vendrán

ALQL ✊💙🔥


Publicación original: https://www.facebook.com/carminamaste/posts/2268835403138102

¿Sabías que más del 70 % de las decisiones hechas por los médicos se basan en los resultados de los análisis de laboratorio?

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Vale decir – para Chile – se basan en las validaciones hechas por los Tecnólogos Médicos ⚠️

💡Recordar que TODAS las etapas del proceso analítico son importantes.
RESPETE EL AYUNO QUE LE PIDEN
TÓMESE LA MUESTRA DE ORINA O DEPOSICIÓN SEGÚN LAS INSTRUCCIONES
RESPETE LOS REQUISITOS QUE SE LE SOLICITAN PARA REALIZARSE EXÁMENES CLÍNICOS
AMIGOS/AS TENS Y ENFERMEROS NO HEMOLICEN LAS MUESTRAS POR FAVOR 🙏

➡️ Si tiene dudas respecto a un examen que debe realizarse CONSULTE! – La ley N°20.584 de Derechos y Deberes de los Pacientes declara expresamente que tenemos derecho (entre otros) a:
✔️ «Tener información oportuna y comprensible de su estado de salud.» (incluyendo diagnostico, tratamiento y pronostico)
✔️ «Consultar o reclamar respecto de la atención de salud recibida.»

➡️No todos los médicos conocen a cabalidad cómo se llevan a cabo los análisis de laboratorio y otros procesos de diagnóstico, por lo mismo a veces omiten explicaciones respecto a la importancia de la etapa pre-analítica (la parte que a uno le corresponde cumplir como paciente) y sobre cómo se llega al resultado de los análisis.
➡️Si desea conocer detalles sobre cómo se realizan sus exámenes clínicos o tener claro aspectos como el por qué importa o no el ayuno, no dude consultar a su Tecnólogo Médico más cercano o profesional de la salud con experiencia en área diagnóstica (Medico con especialidad en Lab, BioQuim, Enf, O QuimF que se desempeñen en el área).

Publicación original: https://www.facebook.com/carminamaste/posts/1783112985043682

Reflexiones Salubristas – La TV desinforma – Jugo Verde

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Para los/as Nutris (Nutricionistas) o quienes nos manejamos un poco con la bioquímica estas cosas nos suenan aberrantes, más allá de que se nota que (la panelista) repite un discurso masificado y no tiene conocimiento profundo del tema.

1️⃣ ️Si «le doy» más Oxígeno a la sangre se alcaliniza? Sí (en caso de alcalosis respiratoria, por ejemplo cuando hiperventilas), pero no es por un jugo verde… y el tema es mucho más complejo que eso…

2️⃣ ️La depuración, sabemos, es como una app que viene por defecto en el organismo, da lo mismo el jugo verde (aunque, claro, si lo queremos integrar a la dieta por sus vitaminas, minerales, antioxidantes, etc. es otra cosa)

3️⃣ ️Me llama la atención – de los comentarios del video y de la cantidad de gente que lo ha compartido (que en su mayoría son Nutris) – que solo se limitan a juzgar lo aberrante del comentario, cuestionar la tribuna que le dan a gente como ella para desinformar y aconsejar que «consulte a un profesional», lo cual me parece bien, sin embargo, creo que es necesario también – sobretodo como portadores del conocimiento – que se explique el por qué lo que ella dice es aberrante o desinforma.

4️⃣ ️Si nos cuestionamos el fenómeno que subyace a toda esta gente sin título que en los matinales se pone a dar «re️medios», se podría inferir que responde también a una necesidad de la población de acceder a ciertas herramientas (prácticas e informativas) que el tanto el sistema educativo como sanitario no está entregando, entonces la TV ve esto como un foco de rating y pone esta basura (obviamente sin preocuparse de la calidad de la info que entrega)…. se entiende el punto?

5️⃣ ️Creo que es tarea de todo prof. de la salud, portador de un conocimiento, frente a la desinformación, contrainformar/aclarar/enseñar sino este fenómeno será un bucle que jamás acabará 

6️⃣ ️En el ámbito del Tecnólogo Médico pasa similar, por ejemplo, sobre el VIH y las acciones que se han implementado, muchos critican los test rápidos de detección pero no se explica de qué depende la confiabilidad de éstos o más bien, de su resultado… ¿Así como empoderamos a lo usuarios? Porque en el fondo la salud es responsabilidad individual y colectiva.

FIN

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Publicación original: https://www.facebook.com/carminamaste/posts/1995633410458304

A 39 años de su desaparición ¿Qué diría Reinalda? [14 de Diciembre, 2015]

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Un 15 de diciembre del 1976 Reinalda Pereira Plaza, de profesión Tecnóloga médica, es secuestrada por agentes de la DINA y hecha desaparecer.  Su caso resuena no solo por ser parte del “caso de los 13”, sino también, por tener 5 meses de gestación al momento de lo ocurrido.


¿Qué diría Reinalda al ver el Chile de hoy? Me pregunto.  ¿Qué diría ante el indignante espectáculo político-social que vivimos y ante el deficiente y siempre desigual sistema de salud?

¿Qué diría Reinalda al ver el Chile de hoy? Me pregunto.  ¿Qué diría ante el indignante espectáculo político-social que vivimos y ante el deficiente y siempre desigual sistema de salud?

¿Qué opinaría respecto al rol del Tecnológo médico como parte del equipo de salud, su desconocida e importante labor  y su sostenida pasividad como gremio?

¿Andaría Reinalda haciendo lobby con la concerta o asumiendo cargos pitutos después de que “la alegría volviera”, dando la espalda a aquella convicción de que el poder popular llegaría o le habría dado ella la espalda a aquellos que nos la dieron a todo el pueblo Chileno? No lo sabemos, ni lo sabremos. Ya hasta aquí es demasiado atrevido e irrespetuoso hacer ese tipo de conjeturas, más aún, sabiendo que el delicado tejido que intentamos reconstruir se vale y nutre de la memoria de aquellos que murieron luchando con su convicción en alto. Lo importante es centrarse en lo importante e intentar comprender – y sentir – cómo es que su memoria vive y habla a través de nosotros, quienes tenemos una profesión en común y muchos quizá algo más.

La placa del Sótero del Río que lleva tu nombre – y que nunca he visto – no es ni será suficiente, en tanto la herida que sigue abierta no cicatrice por completo. La daga de la ruptura histórica y su estocada se siente como una condena que aún mantiene nuestras venas sangrantes, nuestro tejido ardiente, buscando cómo regenerarse y volver a sostener a estas células disipadas que algún día cantaban y se sostenían una a la otra.

¿Qué diría Reinalda sobre sus colegas, quienes son fuente de tanto conocimiento que aún no sale del laboratorio para nutriste del saber popular? ¿Qué diría sobre las inequidades laborales entre hombres y mujeres, o entre las mismas profesiones de la salud; qué diría sobre la absurda pelea entre gremios enfermera-matrona, bioquímico-tecnólogo, etc. defendiendo sus labores desde el ego, y no desde la ética?  ¿Compartiría ella la visión de que el equipo de salud es eso, un equipo, que se debería complementar y desenvolver en sinergia y que, si bien, puede asumir roles diversos ante las crisis, las emergencias y las premuras (a modo de evitar que a alguien se le niegue atención o prestación oportuna) en muchos escenarios no se puede actuar bajo la soberbia desconociendo las limitaciones dadas por la formación disciplinar? ¿Creerá ella, como yo, que debería existir la humildad suficiente para asumir que el rol desempeñado por el profesional de la salud puede ser flexible ante la contingencia mas, ello requiere de una responsabilidad y moral superior que muchos profesionales de hoy  no están dispuestos a  desarrollar ni cuestionar?

¿Tendría Reinalda una opinión respecto a las mallas académicas y al tipo de formación que hoy los futuros Tecnólogos Médicos estamos recibiendo? ¿Cuestionaría el ausente rol social dentro de las mallas cargadas de módulos clínicos y otros de índole transversal mal orientados? ¿Nos incitaría ella a cuestionarnos todo esto? No lo sabemos, sin embargo, lo que su convicción acallada materialmente por la dictadura pero sobreviviente hasta hoy nos deja, es que deberíamos hacerlo.

Vivimos en una supuesta democracia, donde supuestamente ya no llegará un agente de la Dina a secuestrarnos para torturarnos y/o esfumarnos. Aún así, existen y seguirán existiendo muchas Reinaldas mientras no organicemos las ganas de cambiar el escenario actual. ¿O me van a decir que Reinalda no revive en cada mujer desvinculada por estar embarazada, discriminada o censurada por el hecho de ser mujer y por tener convicciones políticas claras; o que no sigue pasando eso de mandar a sumario a un funcionario(a) público como una forma represiva/pasiva de amenaza (etc., etc., etc.)?

Rescatar tu memoria no busca volverte un ícono que no trasciende lo simbólico, es más bien un pequeño homenaje y una invitación a la reflexión, ya que, es necesario indagar por esa historia que se quiere enterrar para comprender que somos parte y producto de un proceso que aún no acaba; para entender que querámoslo o no tenemos cosas en común contigo, y que desde otro contexto histórico – que aún reproduce muchas de las dinámicas que tu vivenciaste – podemos hacer algo por nosotros, por los nuestros, por el pueblo.  Empezando por entender que salud no es solo el área de una profesión que a muchos nos gusta y aunque nos resistamos a verlo tanto este concepto como nuestra labor tienen un ribete político-social que urge ser cuestionado.  Podríamos seguir por comprender  que, tal vez, no vamos a descubrir la cura para el cáncer y quizá jamás vamos a publicar en una revista científica de alto impacto pero, en lo concreto e inmediato de nuestra realidad, hay mucho en lo que podemos (y deberíamos) aportar.  Vocación no es solo estar en el laboratorio haciendo bien la pega o estar en el box o en la sala de rayos atendiendo pacientes, involucra tantas cosas más que seguir sustentando la realidad de salud de la actualidad, se traduce en la venda con la que ejercemos nuestra labor para así mantener los privilegios de algunos en desmedro de la salud de tantos otros.

Espero que algún día no sea solo un sueño el transitar del laboratorio a la calle y de la calle al laboratorio.

“Mientras estés en nuestras memorias somos parte de tu historia.”

En memoria de Reinalda Pereira Plaza.  1947 – 1974

Lecturas:
http://interactivos.museodelamemoria.cl/victimas/?p=1841

http://www.casosvicaria.cl/temporada-dos/una-mujer-embarazada-en-los-cuarteles-de-la-dina/

http://es.scribd.com/doc/239020148/Modesto-boletin-SIN-MEMORIA-NO-HAY-HISTORIA-Tecnologia-Medica-Utalca#scribd


Publicación original: https://www.elquintopoder.cl/salud/a-39-anos-de-su-desaparicion-que-diria-reinalda/

Reflexiones sobre la exclusividad universitaria, los SAR y los TM [29 septiembre 2014]

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Se aproxima el 2 de octubre, día del Tecnólogo Médico (TM). Entre el sentimiento – cual nacionalismo-  que aflora entre los profesionales y estudiantes para estas fechas mis preguntas surgen en torno a las reflexiones que la misma comunidad TM hace respecto a la coyuntura y más allá de ella.

Sorprendente, para mí,  ha sido ver cómo ha ido “despertando” un gremio que hace rato yacía en la pasividad, cómo han ido despertando profesionales y compañeros, estudiantes. Sin embargo, despertar no implica necesariamente levantarse de la cama (hablando en sentido figurado), y es así, como a pesar de la aparente toma de conciencia no se avanza en el debate grueso ni se discute sobre la causa primitiva de todo lo que hoy indigna a buena parte de la comunidad de Tecnología Médica.

¿Se ha detectado el problema de fondo? ¿Hay un problema de fondo – más allá de las quejas y el pataleo respecto al sentirnos casi invisibles en cuanto a la valoración de nuestra formación y labor? ¿A partir de dónde surge la incomodidad, y  la indignación del tecnólogo que recién vino con el tema de la exclusividad a defender su rol en el equipo de salud y la base de su formación? ¿Cuán responsable somos por esto?

El poco vínculo con la comunidad, el carácter individualista que muchas veces se le imprime a la formación (con el que muchos se quedan), la poca astucia en la discusión, el debate tardío, entre varios otros factores (como la deficiente educación en salud), forman parte del cuadro que yo denominaría “Invisibilidad del Tecnólogo Médico”: Pocas personas conocen sobre el TM y su labor,  el mismo ministerio de salud – al parecer- poco los considera al excluirlos de los SAR y el parlamento demostró a lo largo de la discusión sobre la exclusividad universitaria el deficiente nivel de información y dimensión respecto al TM (y otras carreras de la salud).

En cuanto al tema de fondo. Ha identificado alguien en la comunidad TM ¿Cuál es el problema de fondo? ¿Se ha debatido y/o consensuado al respecto? En lo personal, considero que el tema reside en el modelo tanto educativo como de salud, los cuales carecen de democratización en cuanto a la definición de parámetros de calidad,  de perfiles de egreso y dentro de los cuales tampoco hay un real vínculo con la comunidad que refleje en las políticas públicas la cobertura efectiva y eficiente de las necesidades en salud. Además de tratarse de dos modelos que, actualmente,  responden por excelencia a lógicas de mercado.

Quisiera no tener que hilar tan fino ni desentrañar tanto lo que hoy solo parece un problema de gremio, pero ya ve usted cómo todo se entrelaza.

Como estudiante,  futuro Tecnólogo Médico, y como ser humano comprometido con mi entorno veo que el tema de la exclusividad universitaria se ha tratado desde un punto bastante reduccionista al acotar la discusión a la noción de calidad en cuanto a la formación entregada por universidades versus institutos profesionales (IP) y Centros de formación técnica (CFT). Por una parte se hace  patente ante mis ojos que la demanda para muchos apunta principalmente a asegurar el puesto de trabajo evitando la “sobreproducción” de profesionales, es decir, de competencia;  entrando a la dinámica de la carrera universitaria como  inversión y como  herramienta para el ascenso social. ¿Dónde queda la vocación?

Para orgullo de muchos y lástima de otros, la labor de cualquier profesional de la salud requiere de una vocación de servicio. En primer lugar nos debemos a la comunidad, al pueblo, llámele como quiera. Nuestro rol, a mi modesto juicio,  no solo pasa por hacer bien un examen. Es tiempo de asumirnos como agente social, activo y dinámico.

Por otra parte, es complejo si se permite que un Instituto Profesional o Centro de Formación Técnica imparta una carrera solo por un tema de igualar el acceso a educación (tal como señala uno de los honorables que votó en contra).  Pienso que la producción de trabajadores calificados, vale decir, profesionales universitarios y técnicos debe en principio adaptarse  a las necesidades de la población y no basarse en lógicas de mercado. Esto, puede hacer necesaria la existencia de Institutos y Centros de Formación Técnica de modo que las necesidades sean cubiertas desde las distintas áreas de desempeño profesional y de acuerdo a la complejidad de las mismas, sin embargo, no es novedad que el que estas instituciones impartan carreras de salud responde más al lucro (captación de matrículas de lo que “bota la ola”) que a un real compromiso con la salud pública de Chile.  Y, en ese sentido, más que igualar el acceso a la educación dentro de un área determinada como lo es la salud se están entregando profesionales cojos al sistema. Entonces, dada esta realidad, podríamos decir que  la exclusividad universitaria vendría a  evitar que lo anterior siga ocurriendo. No obstante, al parecer, nadie se ha preocupado si la exclusividad asegura la calidad definiendo en primer lugar qué se entiende como tal o desde qué parámetros se hace. Al parecer todos asumen que por ser universidad se entregará calidad y no se cuestionan si es que estas instituciones orientan su diseño curricular y definen sus perfiles de egreso según las reales necesidades de la población;  menos se preocupan de si existe un debate en torno a equidad, calidad y perfiles de egreso y si  en éste se incorporan a los diversos estamentos de conforman la comunidad académica. Es decir, no sabemos si la exclusividad aporta en la democratización de los espacios (y presumiblemente a muchos no les interesa).

Con lo de la exclusividad universitaria y la exclusión del TM como recurso humano que forma parte de los SAR  no solo se evidencian, una vez más, las falencias de un modelo que mercantiliza la educación y la salud, sino que además el nefasto diseño de políticas del sector, lo que nos lleva de inmediato a cuestionar la gestión del gobierno y del congreso que al parecer solo se preocupan de defender intereses individuales y de grupos económicos (de los que ellos forman parte o con los que tienen acuerdos… sorpresa!) en perjuicio de la calidad técnica y profesional de la atención en salud así como su orientación.  ¿Ahora, qué nos queda por hacer? ¿Cuál es la tarea?

Para orgullo de muchos y lástima de otros, la labor de cualquier profesional de la salud requiere de una vocación de servicio. En primer lugar nos debemos a la comunidad, al pueblo, llámele como quiera. Nuestro rol, a mi modesto juicio,  no solo pasa por hacer bien un examen. Es tiempo de asumirnos como agente social, activo y dinámico. Querámoslo o no somos también parte de las determinantes en las que se desarrolla el proceso salud-enfermedad.  Con nuestras herramientas formativas puestas en práctica, la acción territorial (atención, educación), el vínculo con la comunidad y el involucrarnos en el debate salud estamos influyendo en esas determinantes; solo con quedarnos en el laboratorio no hacemos más que cumplir con el rol asistencialista sin generar un ápice de influencia  en las políticas que determinan los procedimientos, el financiamiento,  la calidad en la atención en salud y su enfoque.

Seguimos pensando de forma asistencialista, no solo como profesionales, también como estudiantes, profesores y como parte de la sociedad. El cambiar el enfoque hacia lo biopsicosocial, más aún, hacia lo comunitario, es lo que hace falta. Solo con nuevas perspectivas se pueden hacer cambios de fondo.

Dentro de lo complejo que es el tema salud, dado el elevado tecnicismo y dinámicas de organigrama (no así como en educación donde es más fácil incorporar a la comunidad al debate)  es claro que los grandes cambios no pueden demandarse para que ocurran por arte de magia, tampoco éstos ocurrirán solo por las nuestras o por parte de aquellos que si quieren avanzar independiente del apoyo o la negativa gubernamental, ni menos ocurrirán si no se incorpora a todos los actores en el debate (profesionales de la salud, funcionarios de los servicios de salud, pacientes, y trabajadores). Si el debate se da de una forma nutritiva, tomando en cuenta a los actores involucrados, debería orientar las políticas y/o acciones del sector. ¿Por qué esto no ocurre? Y si nos dicen que si ¿por qué no se ve reflejado en las determinaciones que toma el gobierno? ¿Están, dichas determinaciones, basadas en las reales necesidades de la población o solo están enfocadas a mejorar los estándares de atención para adecuarse a parámetros internacionales (sin disminuir la brecha de desigualdad de acceso a la atención oportuna y de calidad)? ¿Qué tenemos como estudiantes y profesionales que decir al respecto?

Somos en parte responsables de no reflexionar a tiempo, así mismo somos responsables de continuar con el debate acerca de nuestra labor y su impacto en el proceso salud-enfermedad de un paciente, somos responsables defender el lugar que se ha ganado el tecnólogo dentro del equipo de salud y al mismo tiempo de darlo a conocer a la comunidad no solo para incorporarla a la discusión sino también para educarla.

Somos responsables de las pequeñas transformaciones con las que se pueda ir avanzando en torno a la cobertura de necesidades de salud, con el fin de que el sistema responda efectivamente a lo que necesita la comunidad y no lo que busca vender el empresario farmacéutico y  clínico.

Espero el debate continúe, con altura de miras, y el tecnólogo (así como los compañeros del equipo de salud) se levanten y se mantengan de pie en defensa de una salud digna para la población, luchando también  por la democratización en el diseño de políticas públicas.

Publicación original: https://www.elquintopoder.cl/educacion/reflexiones-sobre-la-exclusividad-universitaria-los-sar-y-los-tm/